GAVILANES
Tras más de veinte años, si veinte, que se dice pronto, volví a ir a Gavilanes este fin de semana. Salimos de Madrid el jueves por la tarde, y tras una aventura turística guiados fielmente, y de forma extraña, por el GPS que nos había dejado el padre de Elsa, conseguimos llegar con noche cerrada a nuestro destino.
Delante, Elsa conduciendo, yo de copiloto. Detrás, mi hermana Cristina, su amiga Patricia, a la que dejamos previamente en su casa, pocos metros antes de nuestro destino final, en la casa de mis tíos, donde nos esperaba mi prima, y junto a ellas, Michel, el perro teckle que tenemos Elsa y yo.
Por supuesto que no recordaba nada de la casa, ni por asomo, habían pasado más de dos décadas desde la última vez que asomé mi cabeza por allí. ( y diez desde la última vez que estuve en Aranjuez… no tengo remedio )
Nada más llegar cenamos y estuvimos largo rato en la enorme terraza charlando, hasta que finalmente, pasadas las dos de la mañana nos fuimos a la cama.
Al día siguiente, el viernes, celebramos el cumpleaños del marido de mi prima, Víctor ( no diré la edad, se dice el pecador pero no el pecado ¿?¿?¿?¿?) Regalos con desayuno, felicitaciones, cánticos rurales, pero no tirón de orejas ( no había tele de plasma envuelta, no dejó que se le tirara de las orejas, lastima) Después, subimos al pueblo con él Elsa y yo, junto a Michel. A la bajada, muertos de calor, parada a tomar una caña con Pepe, el padre de Patricia, mientras Michel pedía socorro muerto de sed. Finalmente, tras parar en casa unos minutos, nos dirigimos a casa de Pepe y Juli, los padres de Patricia donde estuvimos comiendo y celebrando el cumpleaños de Víctor. Michel trato de hacer migas con Gos, el perro de los padres de Patricia, pero algo salió mal y no pudo ser. Así que se procuró que no coincidieran más en el resto del fin de semana. En fin. que después de comer, beber, reír, bailar, jugamos al water-boley ( voleibol en la piscina ) hasta que nos subimos finalmente a casa a cenar, todos, para seguir celebrando el cumpleaños de mi primo. Evidentemente, acabamos el día también bastante tarde y bastante cansados.

Estamos ya en sábado, día de relax en casa, menos para Michel, que no paró de correr saltar y brincar por todo el jardín de la casa mientras nosotros nos remojábamos en la piscina portátil de mi prima. Tras una tarde jugando al Singstar en la Playstation 2, que mal cantamos todos dios mío, bajamos a la casa de Pepe y Juli, donde esta vez jugamos un partido de waterpolo, chicos contra chicas. Víctor, el hijo de mis primos, Jacobo, el hermano de Patricia, y yo, contra Elsa, Patricia y Cristina. Bueno, aguadillas, patadas, golpes, goles, manotazos, risas... Pero sobretodo agotamiento. Finalmente cena en casa de mi prima, tranquilitos, y partidita de trivial, chicos contra chicas, esta vez sumándose a los chicos Víctor, el marido de mi prima, y las chicas Mercedes, mi prima.
De nuevo, nos acostamos tarde, cansados, y de nuevo, el que más durmió, fue Michel, tras un día duro correteando de aquí para allá sin parar.

Llegó el domingo, día en el que Elsa y yo debíamos de volver a Madrid, muy a nuestro pesar. Desayunamos tranquilamente en la terraza con el cielo nublado, normal, después de la sesión de canciones del día anterior, aunque antes del desayuno, ya que además de estar nublado hacia calor, Mercedes y yo nos dimos un chapuzón en la piscina para desayunar fresquitos, y oye, que ojala pudiera hacerlo cada mañana. Bueno, que para un día que se podría haber subido al pueblo con fresquito no hizo falta, tampoco es que me queje, se agradeció ese descanso dominical. En fin, que estuvimos vagueando en el agua un buen rato, Michel seguía a lo suyo, cada vez más cansado, hasta que empezó a llover, y joder, vaya si llovió en un instante tonto.
Pero llego la hora de comer. Y después de comer, vaguear un ratito, para a la hora de merendar tomar unas ricas tortitas caseras con sirope de chocolate.
Lo malo, es que todo lo bueno acaba y llegó la hora de partir, esta vez solos Elsa y yo, bueno con Michel, que se pasó todo el camino durmiendo, y despedirse de todo el mundo hasta la próxima, que espero se antes de veinte años.

En definitiva que han sido tres días espectaculares, alucinantes de diversión continua y sin parar, que nos lo hemos pasado bomba, Michel sigue durmiendo aún, ojala yo pudiera también, que me gustaría haber seguido más tiempo allí, pero alguien tiene que levantar el país.
Gracias a tod@s y ojala no tardemos en repetirlo.
Por cierto... Pero que malo soy jugando al PING-PONG. No diré más, ahí queda eso...
Volver...con la frente marchita,las nieves del tiempo platearon mi sien...Sentir...que es un soplo la vida,que veinte años no es nada,que febril la mirada,errante en las sombras,te busca y te nombra.Vivir...con el alma aferradaa un dulce recuerdoque lloro otra vez..